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Vigente desde el 4 de septiembre de 2026.
Explicamos en lenguaje sencillo qué datos recogemos, para qué y qué control tienes sobre ellos.
De tu cuenta: nombre, correo electrónico y el plan que tienes activo.
De tu uso: qué pantallas abres y qué funciones utilizas, para saber qué parte de la Plataforma sirve y cuál no. Guardamos el nombre de la pantalla —«Formularios», «Academia»—, nunca la dirección completa ni lo que escribes en un buscador.
El contenido que publicas en la comunidad, porque lo publicas para que otras personas lo lean.
Qué registramos: el nombre de la pantalla que abriste —de una lista corta que definimos nosotros—, cuánto tiempo la tuviste delante, hasta dónde bajaste (en tramos de diez por ciento), qué controles pulsaste —el nombre del control, de una lista que definimos nosotros, nunca el texto que lleva escrito ni el punto de la pantalla donde pulsaste—, cuánto tardó la pantalla en cargar y en responderte, en qué idioma la leíste, el tamaño aproximado de tu pantalla —uno de cinco tramos de anchura, nunca la medida exacta—, si la estabas leyendo en tema claro u oscuro, y si algo falló.
Si tienes cuenta, todo esto queda unido a ella: es la única forma de saber si una función le sirve a una persona o a cien. Puedes apagarlo cuando quieras, sin darnos explicaciones y sin perder ninguna función.
También anotamos cuatro señales de que algo no está yendo bien: que pulses lo mismo varias veces seguidas, que pulses algo que no responde, que justo después de pulsar algo falle, y que muevas el puntero de un lado a otro como quien busca sin encontrar. De esa última guardamos solo cuántas veces cambiaste de dirección: nunca por dónde pasó el puntero ni dónde estaba. Sirven para encontrar lo que se rompe sin que tengas que contárnoslo.
Qué NO registramos: nada de lo que hayas escrito, ninguna huella de tu dispositivo y ningún dato del expediente de un cliente. Tu dirección IP no se guarda en ninguna parte: la usamos un instante, convertida en un código irreversible que vive sólo en la memoria del servidor, para impedir que un programa nos inunde de peticiones; ese código desaparece cuando el servidor se reinicia y no llega a ninguna tabla ni a ningún registro. Tampoco leemos el nombre de tu navegador. Y no compartimos nada de esto con nadie: no hay ni un solo servicio de terceros midiendo esta web.
Puedes leer la página de inicio y el Centro de Noticias sin registrarte y sin identificarte. Aun así medimos cómo se usa esa página, y esto es exactamente lo que hacemos.
No usamos cookies de seguimiento ni ninguna cookie para medir. Al abrir la página, tu navegador genera un número aleatorio que solo sirve para unir los sucesos de esa misma visita: para saber que las diez cosas que registramos son de una sola persona leyendo, y no de diez. Ese número vive únicamente en la memoria de esa pestaña y desaparece cuando la cierras. No podemos relacionarlo con visitas anteriores tuyas, ni con las de mañana, ni con tu cuenta si más adelante creas una.
Qué registramos: qué tramos de la página tuviste delante y cuánto tiempo, hasta dónde bajaste en tramos de diez por ciento, qué controles pulsaste, cuánto tardó la página en cargar y en responderte, en qué idioma la leíste, el tamaño aproximado de tu pantalla —uno de cinco tramos de anchura, nunca la medida exacta—, si la estabas leyendo en tema claro u oscuro, y si algo falló.
Qué NO registramos: tu dirección IP, el nombre de tu navegador, nada de lo que hayas escrito y ninguna huella de tu dispositivo. Tampoco de dónde vienes: si llegas desde un enlace de campaña nuestro, no leemos sus etiquetas. No compartimos nada de esto con nadie: no hay ni un solo servicio de terceros midiendo esta web.
Puedes decir que no, aquí mismo y sin dar explicaciones. El interruptor de abajo apaga la medición en este navegador en el acto: no hace falta recargar, no pierdes ninguna función y no te lo volvemos a preguntar. Para recordar tu decisión guardamos una sola marca en este navegador —nada más, y solo eso—, porque sin ella no podríamos respetarla la próxima vez que entres.
Estos datos se borran a los 90 días. Lo que queda después son recuentos —«tantas visitas leyeron este tramo»— que ya no se refieren a nadie en concreto.
Encendida en este navegador.
Se aplica en el acto y no hace falta recargar. No pierdes ninguna función, y la decisión vale solo para este navegador: si entras desde otro dispositivo, tendrás que apagarla ahí también.
Si tu navegador envía la señal Global Privacy Control (GPC) o «No rastrear» (DNT), dejamos de medirte: tengas cuenta o no, y sin que tengas que decirnos nada más.
Lo único que seguimos registrando son los fallos técnicos —el nombre del error, nada de lo que había en pantalla—, porque sin ellos no podríamos arreglar lo que se rompe. Si no tienes cuenta, ese registro no lleva número de sesión ni nada que apunte a ti. Si tienes cuenta, lleva tu cuenta, porque es la única forma de saber a quién se le rompió.
No estamos obligados a hacer caso a esas señales: en Estados Unidos obligan a quien vende o cede datos personales, y nosotros no hacemos ni una cosa ni la otra. Las respetamos porque nos parece lo correcto.
Los usamos para prestarte el servicio, mantener tu cuenta, mejorar la Plataforma y comunicarnos contigo sobre el propio servicio.
La medición tiene un único fin: saber qué parte de la Plataforma sirve y cuál no, para arreglarla. No la usamos para publicidad, ni para decidir nada sobre ti, ni para construir un perfil tuyo.
No vendemos ni compartimos tu información personal. Ni por dinero ni sin él, ni para publicidad, ni con nadie.
No te pedimos —ni queremos— datos que permitan identificar a los clientes finales: la Plataforma es para información y trabajo profesional. Los expedientes que creas para organizar tu trabajo se guardan en tu propio dispositivo, dentro del navegador, y no se envían a nuestros servidores: no los alojamos, no los vemos y no podemos recuperarlos ni entregárselos a nadie.
Solo los compartimos con los proveedores de infraestructura que nos permiten operar: el alojamiento de la web, la base de datos y el proveedor de inteligencia artificial que redacta las respuestas del asistente. Siempre bajo contrato y solo para prestarte el servicio.
Los datos de medición no llegan a ninguno de ellos: los guardamos nosotros, en nuestra propia base de datos, y no hay ni un servicio externo de analítica.
Tu pregunta viaja al proveedor de inteligencia artificial para que redacte la respuesta, y ahí termina: no guardamos la pregunta, ni la respuesta, ni un fragmento. Solo contamos cuántas veces usas el asistente, para respetar el límite de tu plan. Aun así, no incluyas datos personales de clientes en lo que le preguntes.
Puedes acceder a tu información, corregirla, exportarla y borrarla.
También puedes oponerte a que midamos cómo usas Boxglaz, sin dar explicaciones y sin perder ninguna función: el interruptor está en el apartado 2 de esta misma página.
Si crees que no lo estamos haciendo bien, puedes reclamar ante la autoridad de protección de datos que te corresponda. Escríbenos a contacto@boxglaz.com y atenderemos tu solicitud.
Aplicamos control de acceso por roles y cifrado en tránsito, de modo que cada persona solo ve dentro de la Plataforma lo que su rol le permite.
Conservamos tus datos mientras tengas una cuenta activa y durante el tiempo necesario para cumplir nuestras obligaciones legales; transcurrido ese plazo, los borramos o los anonimizamos.
Los datos de medición de uso —tanto de visitantes sin cuenta como de personas registradas— se borran a los 90 días. Después de ese plazo solo conservamos recuentos agregados, que no identifican a nadie. Si borras tu cuenta, quitamos tu identificador de todos esos registros; los recuentos se quedan, porque ya son solo números.
Te avisaremos de cualquier cambio sustancial en esta política. Para ejercer tus derechos, oponerte a la medición o plantearnos una duda, escríbenos a contacto@boxglaz.com. Respondemos en un plazo máximo de 30 días.